Responsabilidad y com promiso en la lucha
para lograr los grandes objetivos históricos
Víctor Fabris lleva 37 años de trabajo y militancia en el gremio mecánico. Su relación con el SMATA
surgió de sus años como trabajador de la rama ACARA desde donde, como delegado primero
para acceder luego a puestos directivos hasta alcanzar la Secretaría de Finanzas del Consejo Directivo
Nacional, cargo que mantiene en la actualidad. Los años de la dictadura lo encontraron luchando para
la recuperación del Estado de Derecho, el gremio y las conquistas del movimiento Obrero. Entre 1987 y
1995, fue concejal en el partido de Merlo sobre la base de su pertenencia mecánica. AVANCE dialogó
con Fabris y la siguiente es la síntesis de lo conversado.
¿Cuál sería su mensaje hoy en esta reaparición de la revista de los mecánicos, AVANCE?
- En primer término, celebro la posibilidad de acercarme
a miles de compañeros mecánicos por este
medio al reabrir sus puertas, por decirlo de algún
modo, y crear así un nuevo lazo de comunicación
entre los trabajadores. Quiero aprovechar la ocasión,
para invitar a cada una de las compañeras mecánicas,
a cada uno de los compañeros mecánicos,
a estar cada vez más unidos, más comprometidos y
dispuestos a continuar la lucha por la recuperación
de nuestros derechos, tal como venimos haciéndolo
en estos años de renacer democrático.
Ya que menciona la recuperación de los derechos
de los trabajadores en esta etapa histórica
de la Argentina, ¿cómo se garantiza un triunfo
tomando en cuenta que usted es protagonista
de muchos hechos en los años recientes?
- Voy a hablar desde mi experiencia como mecánico.
Creo que los logros tienen varios ingredientes, la unidad
en la acción, el tener un orden que en nuestro
caso lo marca el Consejo Directivo Nacional, luego
de consultar y compartir ideas con el conjunto
del gremio. En ese contexto, hay algo fundamental
y es que el triunfo está en la lucha y en que, luego,
podamos enfrentar con la frente alta la mirada
nuestras familias que acompañan nuestro sentimiento
y son parte del esfuerzo que demandan las diferentes
acciones. Por eso, hoy los mecánicos estamos
unidos para poder alcanzar la meta del bienestar de
nuestros afiliados. Yo he visto con orgullo que esto es
cierto, porque todos los afiliados al SMATA se han
puesto la camiseta para defender a su gremio, su
salario y su dignidad como trabajadores.
¿Cuáles serían las fortalezas principales que tiene
hoy el SMATA dentro del movimiento obrero?
- Hoy tenemos a un Secretario General, Mario Manrique,
que supo recoger el guante que le tendía la
historia y ponerse a la altura de las circunstancias
políticas y sociales que le toca vivir. Está claro que él
siente, como cada uno de nosotros, que cuanto más
alto se llega en el SMATA, se debe contar con una
mayor vocación de servicio. Sabemos también con
él, que el único beneficiario de nuestro trabajo es y
será, el trabajador mecánico.
¿Qué diferencia encuentra entre sus primeros años en el gremio y ahora cuando consolida una labor?
- Tengo más de treinta y siete años de lucha en este
querido gremio y siento cada día el mismo entusiasmo
de siempre, tengo las mismas ganas de encontrarme
con los compañeros mecánicos. Y creo que es
la resultante de un vínculo profundo, de compañeros,
de amigos que se conocen, que conocen sus familias,
que sufrieron y gozaron en diferentes momentos.
Tal vez, pienso, sea el producto de trabajar día a día
con el objetivo de la unidad del gremio.
¿Existe una fórmula para mantener esa unidad
en el tiempo tratándose de un campo tan complejo
como es el gremial?
- Diría, sencillamente: nunca hay que bajar la guardia,
el enemigo siempre acecha. Hay muchos, y los
vimos en las últimas décadas, que quiere solamente
obtener ganancias no importando el "cómo", aprovechándose
de los trabajadores. Un caso es el de
la medicina prepaga que trajeron el neoliberalismo
y el mercado sin regulación estatal. Ellos venían y
buscaban aprovecharse de la inexperiencia de nuestros
jóvenes compañeros, afiliados jóvenes y solteros
en particular. Les ofrecían, de palabra todo tipo de
beneficios. Luego, cuando esos jóvenes se casaban,
tenían hijos, eventualmente se enfermaban, las cosas
ya no eran así. Les complicaban los trámites, no les
resolvían sus necesidades y terminaban pagando de
más a médicos particulares. Eso sí, tenían que seguir
pagando una cuota por un servicio que no recibían.
El gremio tiene otro espíritu, es familia, conoce el
dolor y lo que padece el trabajador. El gremio jamás
abandona al compañero que sufre. Hoy los compañeros
comprenden esa diferencia que es en términos
de humanidad.
¿Qué es lo que más pesa en un dirigente de los trabajadores a la hora de las grandes decisiones?
- Lo que más pesa para los hombres de conciencia,
es la responsabilidad. Nadie puede imaginar el
peso que lleva un dirigente cuando toma decisiones
que muchas veces son resistidas por otros intereses.
En nuestro caso, los mecánicos sabemos que la responsabilidad
es común, se comparte. Es decir, que
tomamos una responsabilidad con el apoyo del conjunto
de los compañeros, por más que alguno se moleste.
Sin ese apoyo, ningún dirigente podría realizar
sus designios ni sería posible realizar los anhelos que
ayudan a consolidar la búsqueda de felicidad para
el conjunto del pueblo. Por eso, insisto en que cada
vez debemos estar más unidos, más comprometidos,
tanto con el destino del SMATA como con el destino
de nuestra Patria. El momento histórico que estamos
viviendo nos lo exige así y nosotros sabemos responder
a esos llamados.
